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Agradecemos a Karym por enviarnos este acróstico creado por ella.
De Karym para Víctor Hugo con mucho
cariño...
V iví en el espacio más húmedo de la
habitación del único mueble que expiraba la suavidad de la locura donde se dibujaba la dulce
réplica de mi oración.
I nterrumpí de la forma más sutil
como la luna a las estrellas en su placido festín, para hacerles recordar de la tertulia lozana que
los amantes ya dejaron.
C uita desmedida por la longeva
especulación de las frases, aquellas que no terminan con la revisión de un texto sino con la pasión
de los corazones que se unen para descifrar la naturaleza de sus ideas.
T atuando al firmamento de las voces,
los amaneceres se cobijan para escuchar el susurro exaltado de las codicias, los hermosos besos o
los canticos del alba que no desean ser avivados.
O íd! el tris de los pasos cansados
que juntos partieron anhelando la armonía de los sueños, el cántico eterno de la mas exquisita
quietud por alcanzar la celebridad de sus sentimientos.
R ayar el universo quisiera con mil
recuerdos para con ellos vivir, hoy…estoy deseando tenerte, estoy quedando por verte y me llevo el
diáfano cristal que animará a los barnices acalorados
H eráldico apotema del amor que
soporta la ternura de los astros, la gravedad de los placeres y las más preciadas hélices de las
rosas que se organizan en la espesura del laberinto.
U rge trasponer los hilvanes del
amor, urge auxiliar a las apotemas y a los barnices, a la quietud y a la oración para disponerlos
en la uniformidad de los paralelos y armonizar las tramas de los textos perfectos.
G alopa a la libertad de la longitud,
del diámetro y de la distancia entre las nubes mas distintas que gritan a la felicidad, al cariño,
a la inmensidad autentica de la caricia y de la simpática adulación.
O toño hermoso que en ti oscila el
trance de los días, mis recuerdos profundos de lo infinito amado, del sentido que olvida la
arbitraria mañana, del universo que edifica la grandeza del alma.
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